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Hombres por la Equidad de Género ¿Y ahora qué?

En los últimos diez años el movimiento de hombres por la igualdad se ha ido desarrollando y extendiendo por gran parte del Estado Español (Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Castilla La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Madrid, Murcia y País Vasco).

Ya no es novedad la implicación de los hombres en el feminismo porque existen grupos de hombres y activistas por la igualdad desde hace más de 25 años en España, sin embargo los hombres profeministas integrados activamente como movimiento social, representan todavía una minoría en comparación con el propio feminismo, la ecología, los grupos de derechos humanos, de derechos lgtb, o el sindicalismo. Hemos de reconocer que hasta ahora no hemos conseguido que nuestro mensaje cale en la mayoría de hombres de nuestras ciudades y pueblos.

Afortunadamente ya no está tan claro en qué consista “ser todo un hombre” o un “hombre de verdad”. Para explicar la falta de entusiasmo masculino ante la igualdad de género, algunos apuntan a un supuesto desconcierto de los hombres, a la dificultad para comprender en qué consista un cambio que es complejo y difícilmente reducible a mensajes simplistas. Hay quien incluso habla de la falta de modelos, aunque quizá sea mejor hablar de falta de reconocimiento social a los modelos igualitarios de masculinidad que inexistencia de los mismos.

Ante un panorama con múltiples referentes, muchos hombres han comprendido la oportunidad que se nos abre para construir una estima y subjetividad centrada en las relaciones y el cuidado, redescubriendo todo lo que generalmente sacrificamos en favor de una carrera profesional. Hombres por la igualdad hay muchos más de los que forman parte de los grupos y asociaciones.

Para la generalidad de los hombres, el cambio se ha limitado a una adaptación oportunista a cada contexto, abriéndose al espacio de la “ayuda” y mostrándose menos abiertamente machistas donde no se permiten estas actitudes, pero sin renunciar a la autoridad y estima del éxito profesional, y priorizando el mismo ante las encrucijadas vitales, lo que se refleja en todos los estadísticos que muestran la persistencia de la discriminación de género.

El miedo a la libertad de las mujeres percibida como una amenaza hace que algunos se vuelvan hacia posturas de dominio y de poder, manifestado en victimismo, enfrentamiento y violencia. Es así que surge en la última década un ruidoso y minoritario movimiento de defensa de los derechos (privilegios) de los hombres y de los padres, especialmente enfocado a atacar las leyes de protección de las mujeres ante la violencia de género y el feminismo en términos generales.

Aceptar la igualdad es percibido por muchos como una pérdida de privilegios (aunque estos sean privilegios “envenenados”, puesto que acaban perjudicándonos) ante la que muchos hombres se resisten.

No hemos conseguido convencer al grueso de los hombres, de que nosotros ganamos con la igualdad: en salud, en calidad de vida, en mejores relaciones y comunicación, en autoestima, en autonomía, en respeto y aprecio de los demás.

Para tomar conciencia de nuestra responsabilidad en la discriminación de género es preciso visibilizar de forma personal y biográfica los aprendizajes machistas que pasan desapercibidos y naturalizados como sentido común.

La educación emocional masculina -que confunde firmeza con desconexión- y que nos previene contra la introspección, las mistificaciones que nos enfocan a ser resolutivos dando una respuesta desde la acción, abocan a muchos hombres al fracaso en el cambio, concebido como algo que pudieran realizar por si mismos individualmente y de una forma racional, por propia decisión y voluntad personal.

Habría que cuestionar “la -tan masculina- heroicidad” como un elemento más de la cultura machista; en este caso, la heroicidad de pensar que uno puede enfrentarse individualmente a siglos de machismo, metáforas culturales -de las que la mayoría de los hombres tienen poca conciencia-, e instituciones muy poderosas que generan los significados a través de los cuales nos vivimos como hombres.

Otros hombres ven el problema de la igualdad como algo propio de mujeres como supuesta minoría, que debe demostrar que quieren y pueden conseguir los mismos logros que los hombres. Para estos hombres, la igualdad es algo que no les atañe o que incluso les perjudica porque favorece que las mujeres compitan con ellos.

Una parte del movimiento de las mujeres, viene trabajando también desde este presupuesto, como si la igualdad de género no tuviera que ver con los hombres, o no fuera imprescindible la implicación y el cambio de los mismos. Las políticas de “mujer” no es probable que provoquen los cambios deseados en los roles y las relaciones de género por el mero hecho de dirigirse a mujeres, ya que pueden realizarse desde posiciones perfectamente conservadoras y homófobas que refuerzan y/o son neutras en cuanto a la discriminación de género.

Naila Kabeer señala “no se trata de simplemente canalizar recursos para las mujeres dentro de un marco establecido, sino que requiere que los hombres abandonen ciertos privilegios y asuman ciertas responsabilidades para que se produzcan una mayor equidad en los resultados de desarrollo” (Chant y Guttman, 2000, p.82). En ese sentido, se ha perdido en la primera década del segundo milenio la oportunidad histórica de profundizar las políticas transformativas de género, incluyendo una estrategia de intervención con hombres en igualdad y violencia de género.

Pocas instituciones y/o administraciones públicas han comenzado a apostar de una forma más decidida en un enfoque que comprenda estrategias y acciones dirigidas a los hombres (Ayuntamiento de Jerez, Gobierno Vasco, principalmente). La apuesta por políticas de igualdad de género enfocadas a hombres sigue siendo exigua al analizar los grandes avances como la Ley Integral contra la violencia machista o la Ley de Igualdad, lo que consideramos una oportunidad perdida.

El feminismo ha contribuido de forma fundamental a la visibilización de la discriminación de género, a la incorporación de las mujeres a la esfera pública, a la emancipación y el empoderamiento de las mujeres, y en definitiva a la consolidación de los derechos humanos, la democracia y el desarrollo. El feminismo nunca ha contemplado una utopía al margen de los hombres y ha entendido que no es posible un mundo sin discriminación de género al margen de los hombres.

Superadas algunas lógicas reticencias iniciales, la mayor parte de corrientes del movimiento feminista en nuestro país han asumido la necesidad de que exista un movimiento de hombres de este tipo y están dispuestas a apoyarlo y trabajar con él.

Además, las administraciones públicas dedicadas a la promoción de la igualdad de género, comparten de forma creciente la observación de que los graves problemas sociales y de salud pública que la desigualdad de género causa en nuestro país, tienen como protagonista a hombres que continúan adhiriéndose a distintas concepciones machistas.

El convencimiento de que la discriminación de género sólo pueden ser abordada y corregida si la contemplamos no como una mera cuestión redistribuitiva de los privilegios y riquezas, sino como una dimensión que se construye en las relaciones interpersonales a todos los niveles (doméstico, laboral, social, político, cultural, urbanístico, etc.), requiere por tanto de reformas y políticas específicas con hombres, así como de un trabajo crítico por parte de los hombres de exploración, auto-conocimiento y auto-apoyo en el cambio.

Creemos que es fundamental lanzar una serie de campañas de sensibilización que incidan en estos miedos y resistencias, insistiendo en mensajes positivos y responsabilizadores, pero no culpabilizadores hacia los hombres. Y queremos hacerlo, en la medida de lo posible, de forma coordinada entre los hombres por la igualdad del estado español. Este objetivo puede conseguirse, puesto que somos hombres que hemos revisado de forma vivencial, actitudinal y emocional la forma en la que fuimos socializados en el machismo y por consiguiente somos más capaces hoy de generar conexión, cooperación y empatía, para superar las actitudes competitivas y personalismos en los que como hombres fuimos socializados. Existen muchos puntos de coincidencia dentro de la diversidad de sensibilidades entre los hombres por la igualdad, lo que ha posibilitado la puesta en común de una “agenda de los hombres por la igualdad” como se llevó a cabo en Barcelona en noviembre de 2011.

Impulsar coordinadamente esta agenda puede ser especialmente importante en estos momentos en los que vivimos fuertes presiones para limitar los derechos sociales y la igualdad de género. Las escasas políticas específicas enfocadas a hombres han sido aniquiladas a día de hoy (la insuficiente ampliación del permiso de paternidad, los proyectos piloto para la rehabilitación de hombres agresores, el teléfono de información para hombres, el apoyo a iniciativas globales como “MenEngage”, la visibilidad de un Delegado de Gobierno para la Violencia de Género profeminista).

Por el contrario, estamos convencidos de que las raíces de la actual crisis social y económica que vivimos se relacionan íntimamente con el patriarcado. La crisis deja al descubierto los valores del dominio egoísta y de la imposición de unos pocos; la consideración de la naturaleza como recurso y no como fuente de vida; de las personas como instrumentos y no como protagonistas; del poder, la violencia y la exclusión como solución de los conflictos. Estos valores están íntimamente vinculados históricamente con los del patriarcado como forma de dominación masculina sobre el mundo, las mujeres y también muchos hombres.

La superación de la crisis sólo puede ser abordada, pues, si contemplamos el cambio de esta masculinidad heterosexista y machista, valga la redundancia. Esta transformación debería ser una urgencia social, sin detrimento de los esfuerzos sociales y las políticas activas dirigidas a mujeres, ni las dirigidas a la protección de las mujeres víctimas de la violencia machista.

Hemos acumulado un considerable bagaje de experiencias, reflexión, habilidades, materiales, instrumentos de comunicación, investigaciones, buenas experiencias, estrategias, modelos de trabajo para el cambio de los hombres, criterios de calidad, programas y proyectos. Sería una pérdida no dar un paso adelante de cara a, con apoyos institucionales, poner en funcionamiento el capital del que disponemos hoy como movimiento.

José María Espada Calpe
Miembro de la Red de Hombres por la Igualdad
Community Manager. Heterodoxia.

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Lozoya habla sobre La igualdad y los hombres

Hace unos días, en un taller organizado en Málaga por el Fórum de Política Feminista, Soledad Murillo (ex secretaria general de Políticas de Igualdad y una de las principales inspiradoras de la Ley contra la Violencia de Género y de la Ley de Igualdad) comentaba que en Noruega empiezan a considerar la igualdad como algo superado, pese a ocupar el segundo lugar entre los países de Europa en asesinatos machistas.

Noruega disfruta de la mayor igualdad entre los sexos del mundo, en liza con sus vecinos nórdicos, gracias a su legislación, a la disminución de las brechas salariales entre hombres y mujeres, o a la mayor participación de mujeres en el poder legislativo y en altos cargos administrativos. Aun así la tasa de asesinatos machistas es del 6,58 por cada millón de mujeres (España del 2,44) y una de cada 10 mujeres de más de 15 años ha sido violada.

La experiencia de Noruega nos recuerda que la igualdad para ser efectiva necesita acabar, al mismo tiempo, con las desigualdades estructurales que padecen las mujeres y con el machismo; que la sociedad igualitaria que propone el feminismo no será posible sin el cambio y la implicación de los hombres, un objetivo que Noruega no ha logrado cuando quiere dar por alcanzada la meta.

“Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…”. Aunque estamos lejos de los países escandinavos en materia de igualdad, más nos vale tener en cuenta el dato para evitar errores que pueden llevarnos a una situación similar.

En 1995 hice un estudio con Josep-Vicent Marques, para el Instituto de la Mujer, sobre la posición de los hombres ante el cambio de las mujeres. La mayoría se manifestaba a favor del cambio porque reparaba agravios históricos injustificables, aunque se quejaban de su velocidad y se resistían a lo que se esperaba de ellos porque lo vivían como una pérdida de privilegios. Algunos temían que el verdadero objetivo de las feministas fuera darle la vuelta a la tortilla.

En los años siguientes la igualdad llegó a ser el discurso social hegemónico, hasta el punto de que costaba encontrar quien se opusiera públicamente y los medios de comunicación tenían que buscar personajes esperpénticos para defender el machismo en los debates. Hoy la situación es distinta, el discurso neomachista ha conseguido que amplios sectores de la población crean que la igualdad no beneficia a la mayoría sino que busca privilegios para las mujeres.

Sin duda se debe a que ellos han renovado su discurso y a que los hombres por la igualdad no hemos llegado a la mayoría de los hombres para convencerlos de las virtudes del cambio, pero no es menos cierto que las políticas públicas de igualdad se han olvidado de los hombres y este olvido ha facilitado que los neomachistas usen el disfraz de defensores de la igualdad efectiva.

Las iniciativas institucionales para ayudar a los hombres en el cambio han sido anecdóticas. Ninguna fuerza política apuesta por incorporar a los hombres como beneficiarios de las políticas de igualdad, a sus iniciativas les ha faltado el respaldo necesario y sus militantes consideran la igualdad un tema de mujeres.

Su falta de sensibilidad ante fenómenos como el fracaso escolar de los chicos, el precio que pagan niños y hombres por ir de machos por la vida, la importancia de ampliar los permisos de paternidad o la necesidad de dotar de prestigio social lo doméstico y los cuidados, son anécdotas que sumar al hecho de suprimir el Ministerio de Igualdad sin dar ni pedir ninguna explicación.

Hoy toca defender las conquistas amenazadas y luchar por una salida de la crisis que incremente el empoderamiento de las mujeres fomentando la corresponsabilidad, pero no basta con la combatividad del movimiento de mujeres, hace falta una mayoría social que incorpore a los hombres. A estos se les puede y se les debe exigir que renuncien a sus privilegios sin contraprestaciones, porque es justo y necesario, pero si queremos incorporarlos activamente al cambio hay que lograr que se sientan parte del mismo.

La igualdad y los hombres parecen como el agua y el aceite, irreconciliables pero imprescindibles en la dieta mediterránea. Los hombres, los grandes beneficiarios del Patriarcado, son imprescindibles para el cambio; su implicación dependerá de que además de justa, vean que la igualdad les beneficia y no compensa el precio que pagan por los privilegios.

Llamar cómplices a los hombres por la igualdad es un paso en la buena dirección, que reivindica el protagonismo del feminismo corresponsabilizándonos del cambio, pero refleja las resistencias a considerar aliados a quienes aportamos una perspectiva y una experiencia necesarias para el diseño y construcción de ese futuro que queremos compartido.

José Ángel Lozoya Gómez

Miembro del Foro y de la Red de Hombres por la Igualdad

Sevilla:19-21oct: Actos del Foro para una Semana de #hombresporlaigualdad contra la #violenciamachista

TEATRO-FÓRUM “COMPRIMIDOS” / “ESTU-PILULAK” ANTZERKI-FORUM

El Foro te invita el jueves 20 a las 18:00 hrs en Sevilla, al acto de presentación de la campaña Planta Cara a la Violencia, Ponle cara a la Igualdad de la Red de Hombres por la Igualdad que se iniciará este viernes 21 de octubre con la Manifestación convocada en Sevilla.

En el acto se representará el Teatro-Fórum Comprimidos, a cargo de los compañeros de On:Giz Berdintasunaren Aldeko Elkartea, una asociación de Euskadi que trabaja a favor de la igualdad entre mujeres y  hombres. La sensibilización, formación, investigación etc. son algunas de las herramientas que utilizan. En este caso, nos ofrecemos  el  Teatro-Fórum “Comprimidos”, mediante la utilización de una herramienta cultural como es el teatro y el  posterior fórum, para analizar la construcción de la masculinidad sexista y las consecuencias que esta tiene en las mujeres y en los propios hombres.

Uno de los objetivos de On:Giz Elkartea es la implicación de los hombres a favor de la igualdad. Las mujeres llevan muchos años trabajando en aras de la igualdad gracias al movimiento feminista. Por ello, mediante esta actividad dirigida a la ciudadanía en general se pretende invitar especialmente a los hombres a que participen en ella.

Esta actividad  se divide en dos partes;  el teatro, con una duración de unos 40 minutos y  el  fórum de una hora y cuarto de duración. En esta segunda parte el público se dividirá  en grupos pequeños para poder trabajar mejor sobre aquellas cuestiones que se han visto y escuchado en la representación. Esta actividad no necesita una infraestructura  especial para poder llevarla a cabo, ya que hemos creado un formato que se puede desarrollar en cualquier sala polivalente que existe en nuestros pueblos y ciudades.

Ofrecemos este teatro-fórum en euskara y/o castellano. Para ello contamos con dos actores profesionales, para que actúen en euskara y castellano. El texto de la obra lo ha creado el actor Patxi Perez, además de ser quien lo represente en castellano. La parte del fórum, son los miembros de On:Giz quienes lo dinamizan.

PLAZAS LIMITADAS. POR FAVOR CONFIRMAR ASISTENCIA AL CORREO forohombresigualdad@gmail.com

Seminario: Los hombres ante la violencia machista. Sevilla 19/10/2011

Te invitamos a otro de los actos de Planta Cara a la Violencia – Ponle Cara a la Igualdad:

 

 

Los hombres ante la violencia machista

 

que tendrá lugar el miércoles, 19 de octubre, 
a partir de las 09:30 h., en la Facultad de Psicología de Sevilla

 

El Centro de Estudios Andaluces y el Foro de Hombres por la Igualdad, con el apoyo de la Unidad por la Igualdad de la Universidad de Sevilla, organizan este encuentro que pretende concienciar a la población universitaria sobre las problemáticas de la violencia machista y de la desigualdad de género. Desde este Seminario se incentivará el estudio y el conocimiento crítico de la normativa vigente; el papel que desempeñan los hombres tanto en el mantenimiento de la violencia machista y la desigualdad como en su responsabilidad e implicación para la puesta en marcha de posibles soluciones; y la labor que en este sentido se desarrolla dentro del contexto universitario.

 

El encuentro, diseñado como actividad académica compuesta de conferencias, mesas redondas y talleres, se enmarca en la campaña ‘Planta Cara a la Violencia – Ponle cara a la Igualdad’, lanzada por el Foro de Hombres por la Igualdad y la Red de Hombres por la Igualdad desde el pasado mes de junio.

 

>> Más información e inscripción gratuita en www.centrodeestudiosandaluces.es

 

Lugar: Salón de Grados. Facultad de Psicología. 
C/ Camilo José Cela, s/n. Sevilla
Día: Miércoles, 19 de octubre de 2011 
Hora: A partir de las 09:30 h.

 

AFORO LIMITADO


Ciberacción #InvitaunAmigoIgualitario