‘Hijos de puta’ (El Rincón de Lozoya)

«Si el Gobierno no quiere hijos de pobres en la universidad,
yo no quiero hijos de puta en el gobierno.»

Esta mañana al asomarme al balcón he visto un coche aparcado que a modo de parasol llevaba un cartón con este lema, imagino que hecho para participar en las manifestaciones que recorren el país contra los recortes en educación, la desaparición de la becas y la subida de tasas.

Mi primera reacción fue de simpatía con el fondo e incluso con el estilo directo e indignado. Pero mira tú por dónde que ando estos días preparando un seminario sobre ‘los hombres ante la prostitución’ y me puse a darle vueltas a la frase. ¿Qué culpa tendrán los hijos de la profesión de sus madres? ¿Por qué pesa ese estigma sobre las prostitutas si decimos que la mayoría lo son contra su voluntad? ¿Por qué están tan mal vistas si disfrutan de sus servicios el 30% de la población masculina? ¿Por qué se oculta la responsabilidad de sus padres?

Pobres hijos de puteros insensibles a la llamada de la sangre, que no tienen padre que los reivindique y cuyo origen los convierte en el peor de los insultos que se puede dirigir a un varón. A la mujer siempre se la puede llamar ‘puta’, que es peor.

Pocos y esporádicos han sido mis contactos con la prostitución: Algún paseo de niño por las calles del Barrio Chino de Valencia para ver su ambiente sórdido, las viejas que venden tabaco en los portales y las farmacias que anuncian lavativas. Compañeros de trabajo que hablan de llevarme de putas en cuanto cumpla los 16. Una visita turística al Barrio Rojo de Amsterdam, tan distinto y tan parecido, o al de Barcelona, junto a las Ramblas, que me recuerda la sordidez de mis recuerdos de pubertad. Cuatro compañeros de mili que se acuestan con la misma puta tras sortear el turno. El joven socialista poco agraciado, que llegaría a concejal, que las frecuenta con naturalidad. El amigo, que después sería un político conocido, que me lleva en la transición a visitar un cabaret para intentar sindicar a las chicas del estriptis. Amigas feministas que trabajan ocasionalmente en barras americanas para afirmar su independencia. La psicóloga, que se decía amiga de Robert Bly y dirigía un servicio de chicas de compañía para altos ejecutivos, que me visita antes de la Expo 92 para que formara a sus pupilas para responder adecuadamente a las dificultades sexuales de sus clientes, y cuya propuesta rechacé por prejuicios ideológicos, pese a poder ponerle precio y resultar fascinante para quien como yo atendía problemas sexuales masculinos. Amigos homosexuales que hacían algunas “chapas” para costearse gastos extras o que ocasionalmente pagaban a chaperos. Prostitutas y prostitutos, corrientes y de lujo, que conocí en debates de televisión.

No fui nunca de putas, pero el fenómeno siempre me ha interesado. Alarmado por lo que se sabe de los proxenetas y de las mafias que dominan la trata y el tráfico con mujeres y niños, apoyo la persecución de las mafias garantizando la protección de quienes las denuncien, papeles de residencia y permiso de trabajo incluidos, pero me cuesta posicionarme en el eterno debate sobre regulación, prohibición y penalización de los clientes.

Defiendo que se protejan los derechos humanos y civiles de las prostitutas. No siento ninguna simpatía por los clientes, pese a entender algunas de sus razones, y me da un poco igual que los multen, pero rechazo que las relaciones sexuales sean reguladas por el estado y no veo la compra de sexo cercana a la idea que tengo de lo que puede ser una sexualidad igualitaria.

La educación-socialización sexual masculina y su imaginario erótico, sexista y falocrático, propician el consumo de pornografía y prostitución sin que importe demasiado lo que esconde. Aunque todos los hombres tienen fantasías pornográficas, la mayoría nunca paga a cambio de sexo, lo que prueba la responsabilidad personal de los clientes habituales y de los posibles padres de hijos de puta que pagan para no ponerse el condón, asumiendo riesgos innecesarios y forzando la voluntad de la prostituta.

Lo que no entiendo es que, si existe unanimidad en considerar a los clientes como los principales protagonistas, y los mayores prostituyentes, existan tan pocos estudios sobre sus conductas y motivaciones.

Por cierto, acabo de recordar que la primera vez que me interrogue sobre quienes eran las prostitutas fue de niño, al oír un comentario de un grupo de antifranquistas acerca del significado de la Pepsi Cola: Putas Españolas Piden Socorro Internacional Como Obreras Legalmente Autorizadas.

Sevilla, mayo 2012

José Ángel Lozoya Gómez
Miembro del Foro y de la Red de Hombres por la Igualdad

Carta abierta al Presidente de la Junta de Andalucía

Carta abierta del Foro de Hombres por la Igualdad al Presidente de la Junta de Andalucía

Señor Griñán, presidente: hablemos de igualdad.

Son muchas las voces de su entorno que aseguran que, al suprimir la Consejería de Igualdad y Bienestar Social, el nuevo Gobierno andaluz no da un paso atrás en la consideración del protagonismo que deben tener las políticas sociales. En torno a la Igualdad argumentan que al integrarla en la Consejería de Presidencia gana relevancia y capacidad para imponer la transversalidad. Son promesas que esperamos ver confirmadas en el respeto a la paridad en los diferentes niveles de representación institucional y las partidas que se salvan de los recortes.

Pero faltaríamos a la verdad si no llamáramos su atención sobre: lo que cuesta ver la paridad en los últimos nombramientos (Consejerías y Viceconsejerías), la devaluación que observamos del Instituto Andaluz de la Mujer, el peligro de que la violencia machista (de género) al pasar a depender de Justicia e Interior acabe percibiéndose como un problema de orden público, la poca utilidad que parecen tener los informes de impacto de género que hacen las Consejerías, la falta de compromisos que garanticen el desarrollo de Servicios Públicos para posibilitar la conciliación de la vida laboral y familiar, el desinterés por ampliar los permisos de paternidad, o las amenazas que acechan a la Interrupción Voluntaria de Embarazo.

Señor Griñán, presidente: no tendríamos que recordarle que siempre que la igualdad cotiza a la baja las mujeres pierden poder, se produce una falta de legitimidad democrática al cuestionar el principio de representación, se resiente la justicia distributiva y se olvida que la igualdad no es un lujo del estado de bienestar sino una condición para su existencia.

Le suponemos consciente de que una parte del retroceso electoral de la izquierda se debe al descrédito de la igualdad ante un sector de la ciudadanía que, pese a estar mayoritariamente a favor del espíritu que dice inspirarla, percibe que las políticas que se desarrollan al amparo de este principio solo buscan el beneficio de las mujeres, sin importarles acabar agraviando innecesariamente a los hombres.

Una percepción que, equivocada o no, demuestra que se han cometido errores que hay que corregir para lograr la mayoría social que nos permita avanzar en la normalización de la equivalencia entre los sexos y su corresponsabilidad en los espacios públicos y privados. Una mayoría que no se conseguirá sin incorporar a los hombres al cambio. Para ello es necesario superar las insuficiencias de un Plan Estratégico que no aspira a promover el cambio de los hombres, ni a favorecer su inclusión en los espacios o profesiones en los que están infrarrepresentados, ni muestra voluntad por atender sus necesidades específicas.

Su Gobierno ha de demostrar que está interesado en los problemas específicos de los hombres y dispuesto a verlos como agentes de igualdad en potencia, aunque necesiten desprenderse de no pocos estereotipos de género. Para lograrlo ha de contar con los hombres por la igualdad en el diseño y aplicación de las políticas públicas de igualdad, porque podemos contribuir al cambio aportando temas, enfoques nuevos y crédito a la idea de que la igualdad nos interesa tanto como a las mujeres.

Los hombres han de percibir los avances hacia la igualdad como pasos necesarios que además de reparar injusticias hacia las mujeres persigue mejorar su calidad de vida. La mayoría están de acuerdo con la igualdad pero remisos a pagar el precio personal que les exige, sobre todo en tiempo de dedicación a lo doméstico. Los hombres por la igualdad estamos en todas las provincias andaluzas tratando de incorporar a los hombres al impulso de la igualdad y en Sevilla el Foro de Hombres por la Igualdad estamos a su disposición y la de la Consejera de Presidencia para explicarles las experiencias existentes y las posibilidades de estas iniciativas.

Para evitar que la atención a los problemas de los hombres se interprete como un cambio en los objetivos de las políticas de igualdad hay que priorizar el impulso de iniciativas que impliquen beneficios mutuos. Un ejemplo es la conciliación del trabajo, la familia y la paternidad, que contribuyen a una mayor participación de los hombres en lo doméstico y mejora la situación de las mujeres en el mercado laboral.

El impostergable debate en profundidad sobre cómo incorporar a los hombres a las políticas de igualdad, con participación del movimiento feminista, no puede servir de excusa para retrasar la puesta en pie de un Programa de Hombres por la Igualdad, dependiente de la Consejería de Presidencia, que impulse los trabajos de investigación que permitan detectar los problemas y necesidades de los hombres, que no generan demanda porque las instituciones no han mostrado interés en apoyarlos.

Sevilla, mayo 2012

Foro de Hombres por la Igualdad

Taller ¿Qué es el feminismo? San Juan de Aznalfarache 11 y 12 de mayo del 2012

Te queremos recomendar este interesante taller que se va a celebrar en San Juan de Aznalfarache este fin de semana.

entre otras personas estará nuestro compañero y amigo Juanma Romero.

si te cae cerquita… no dudes en asistir.

Abajo tienes toda la información de este encuentro

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¿Dónde están las mujeres andaluzas? | Juan Torres López

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¿Tan difícil hubiera sido incluir una estrategia de igualdad en este primer plan de choque? ¿Tan complicado es saber que hoy día la creación de un empleo femenino arrastra más empleo asociado que si el que sea que crea es masculino?

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III Jornadas Europeas de debate sobre la igualdad de permisos para

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Hombres por la Equidad de Género ¿Y ahora qué?

En los últimos diez años el movimiento de hombres por la igualdad se ha ido desarrollando y extendiendo por gran parte del Estado Español (Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Castilla La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Madrid, Murcia y País Vasco).

Ya no es novedad la implicación de los hombres en el feminismo porque existen grupos de hombres y activistas por la igualdad desde hace más de 25 años en España, sin embargo los hombres profeministas integrados activamente como movimiento social, representan todavía una minoría en comparación con el propio feminismo, la ecología, los grupos de derechos humanos, de derechos lgtb, o el sindicalismo. Hemos de reconocer que hasta ahora no hemos conseguido que nuestro mensaje cale en la mayoría de hombres de nuestras ciudades y pueblos.

Afortunadamente ya no está tan claro en qué consista “ser todo un hombre” o un “hombre de verdad”. Para explicar la falta de entusiasmo masculino ante la igualdad de género, algunos apuntan a un supuesto desconcierto de los hombres, a la dificultad para comprender en qué consista un cambio que es complejo y difícilmente reducible a mensajes simplistas. Hay quien incluso habla de la falta de modelos, aunque quizá sea mejor hablar de falta de reconocimiento social a los modelos igualitarios de masculinidad que inexistencia de los mismos.

Ante un panorama con múltiples referentes, muchos hombres han comprendido la oportunidad que se nos abre para construir una estima y subjetividad centrada en las relaciones y el cuidado, redescubriendo todo lo que generalmente sacrificamos en favor de una carrera profesional. Hombres por la igualdad hay muchos más de los que forman parte de los grupos y asociaciones.

Para la generalidad de los hombres, el cambio se ha limitado a una adaptación oportunista a cada contexto, abriéndose al espacio de la “ayuda” y mostrándose menos abiertamente machistas donde no se permiten estas actitudes, pero sin renunciar a la autoridad y estima del éxito profesional, y priorizando el mismo ante las encrucijadas vitales, lo que se refleja en todos los estadísticos que muestran la persistencia de la discriminación de género.

El miedo a la libertad de las mujeres percibida como una amenaza hace que algunos se vuelvan hacia posturas de dominio y de poder, manifestado en victimismo, enfrentamiento y violencia. Es así que surge en la última década un ruidoso y minoritario movimiento de defensa de los derechos (privilegios) de los hombres y de los padres, especialmente enfocado a atacar las leyes de protección de las mujeres ante la violencia de género y el feminismo en términos generales.

Aceptar la igualdad es percibido por muchos como una pérdida de privilegios (aunque estos sean privilegios “envenenados”, puesto que acaban perjudicándonos) ante la que muchos hombres se resisten.

No hemos conseguido convencer al grueso de los hombres, de que nosotros ganamos con la igualdad: en salud, en calidad de vida, en mejores relaciones y comunicación, en autoestima, en autonomía, en respeto y aprecio de los demás.

Para tomar conciencia de nuestra responsabilidad en la discriminación de género es preciso visibilizar de forma personal y biográfica los aprendizajes machistas que pasan desapercibidos y naturalizados como sentido común.

La educación emocional masculina -que confunde firmeza con desconexión- y que nos previene contra la introspección, las mistificaciones que nos enfocan a ser resolutivos dando una respuesta desde la acción, abocan a muchos hombres al fracaso en el cambio, concebido como algo que pudieran realizar por si mismos individualmente y de una forma racional, por propia decisión y voluntad personal.

Habría que cuestionar “la -tan masculina- heroicidad” como un elemento más de la cultura machista; en este caso, la heroicidad de pensar que uno puede enfrentarse individualmente a siglos de machismo, metáforas culturales -de las que la mayoría de los hombres tienen poca conciencia-, e instituciones muy poderosas que generan los significados a través de los cuales nos vivimos como hombres.

Otros hombres ven el problema de la igualdad como algo propio de mujeres como supuesta minoría, que debe demostrar que quieren y pueden conseguir los mismos logros que los hombres. Para estos hombres, la igualdad es algo que no les atañe o que incluso les perjudica porque favorece que las mujeres compitan con ellos.

Una parte del movimiento de las mujeres, viene trabajando también desde este presupuesto, como si la igualdad de género no tuviera que ver con los hombres, o no fuera imprescindible la implicación y el cambio de los mismos. Las políticas de “mujer” no es probable que provoquen los cambios deseados en los roles y las relaciones de género por el mero hecho de dirigirse a mujeres, ya que pueden realizarse desde posiciones perfectamente conservadoras y homófobas que refuerzan y/o son neutras en cuanto a la discriminación de género.

Naila Kabeer señala “no se trata de simplemente canalizar recursos para las mujeres dentro de un marco establecido, sino que requiere que los hombres abandonen ciertos privilegios y asuman ciertas responsabilidades para que se produzcan una mayor equidad en los resultados de desarrollo” (Chant y Guttman, 2000, p.82). En ese sentido, se ha perdido en la primera década del segundo milenio la oportunidad histórica de profundizar las políticas transformativas de género, incluyendo una estrategia de intervención con hombres en igualdad y violencia de género.

Pocas instituciones y/o administraciones públicas han comenzado a apostar de una forma más decidida en un enfoque que comprenda estrategias y acciones dirigidas a los hombres (Ayuntamiento de Jerez, Gobierno Vasco, principalmente). La apuesta por políticas de igualdad de género enfocadas a hombres sigue siendo exigua al analizar los grandes avances como la Ley Integral contra la violencia machista o la Ley de Igualdad, lo que consideramos una oportunidad perdida.

El feminismo ha contribuido de forma fundamental a la visibilización de la discriminación de género, a la incorporación de las mujeres a la esfera pública, a la emancipación y el empoderamiento de las mujeres, y en definitiva a la consolidación de los derechos humanos, la democracia y el desarrollo. El feminismo nunca ha contemplado una utopía al margen de los hombres y ha entendido que no es posible un mundo sin discriminación de género al margen de los hombres.

Superadas algunas lógicas reticencias iniciales, la mayor parte de corrientes del movimiento feminista en nuestro país han asumido la necesidad de que exista un movimiento de hombres de este tipo y están dispuestas a apoyarlo y trabajar con él.

Además, las administraciones públicas dedicadas a la promoción de la igualdad de género, comparten de forma creciente la observación de que los graves problemas sociales y de salud pública que la desigualdad de género causa en nuestro país, tienen como protagonista a hombres que continúan adhiriéndose a distintas concepciones machistas.

El convencimiento de que la discriminación de género sólo pueden ser abordada y corregida si la contemplamos no como una mera cuestión redistribuitiva de los privilegios y riquezas, sino como una dimensión que se construye en las relaciones interpersonales a todos los niveles (doméstico, laboral, social, político, cultural, urbanístico, etc.), requiere por tanto de reformas y políticas específicas con hombres, así como de un trabajo crítico por parte de los hombres de exploración, auto-conocimiento y auto-apoyo en el cambio.

Creemos que es fundamental lanzar una serie de campañas de sensibilización que incidan en estos miedos y resistencias, insistiendo en mensajes positivos y responsabilizadores, pero no culpabilizadores hacia los hombres. Y queremos hacerlo, en la medida de lo posible, de forma coordinada entre los hombres por la igualdad del estado español. Este objetivo puede conseguirse, puesto que somos hombres que hemos revisado de forma vivencial, actitudinal y emocional la forma en la que fuimos socializados en el machismo y por consiguiente somos más capaces hoy de generar conexión, cooperación y empatía, para superar las actitudes competitivas y personalismos en los que como hombres fuimos socializados. Existen muchos puntos de coincidencia dentro de la diversidad de sensibilidades entre los hombres por la igualdad, lo que ha posibilitado la puesta en común de una “agenda de los hombres por la igualdad” como se llevó a cabo en Barcelona en noviembre de 2011.

Impulsar coordinadamente esta agenda puede ser especialmente importante en estos momentos en los que vivimos fuertes presiones para limitar los derechos sociales y la igualdad de género. Las escasas políticas específicas enfocadas a hombres han sido aniquiladas a día de hoy (la insuficiente ampliación del permiso de paternidad, los proyectos piloto para la rehabilitación de hombres agresores, el teléfono de información para hombres, el apoyo a iniciativas globales como “MenEngage”, la visibilidad de un Delegado de Gobierno para la Violencia de Género profeminista).

Por el contrario, estamos convencidos de que las raíces de la actual crisis social y económica que vivimos se relacionan íntimamente con el patriarcado. La crisis deja al descubierto los valores del dominio egoísta y de la imposición de unos pocos; la consideración de la naturaleza como recurso y no como fuente de vida; de las personas como instrumentos y no como protagonistas; del poder, la violencia y la exclusión como solución de los conflictos. Estos valores están íntimamente vinculados históricamente con los del patriarcado como forma de dominación masculina sobre el mundo, las mujeres y también muchos hombres.

La superación de la crisis sólo puede ser abordada, pues, si contemplamos el cambio de esta masculinidad heterosexista y machista, valga la redundancia. Esta transformación debería ser una urgencia social, sin detrimento de los esfuerzos sociales y las políticas activas dirigidas a mujeres, ni las dirigidas a la protección de las mujeres víctimas de la violencia machista.

Hemos acumulado un considerable bagaje de experiencias, reflexión, habilidades, materiales, instrumentos de comunicación, investigaciones, buenas experiencias, estrategias, modelos de trabajo para el cambio de los hombres, criterios de calidad, programas y proyectos. Sería una pérdida no dar un paso adelante de cara a, con apoyos institucionales, poner en funcionamiento el capital del que disponemos hoy como movimiento.

José María Espada Calpe
Miembro de la Red de Hombres por la Igualdad
Community Manager. Heterodoxia.

Lozoya habla sobre La igualdad y los hombres

Hace unos días, en un taller organizado en Málaga por el Fórum de Política Feminista, Soledad Murillo (ex secretaria general de Políticas de Igualdad y una de las principales inspiradoras de la Ley contra la Violencia de Género y de la Ley de Igualdad) comentaba que en Noruega empiezan a considerar la igualdad como algo superado, pese a ocupar el segundo lugar entre los países de Europa en asesinatos machistas.

Noruega disfruta de la mayor igualdad entre los sexos del mundo, en liza con sus vecinos nórdicos, gracias a su legislación, a la disminución de las brechas salariales entre hombres y mujeres, o a la mayor participación de mujeres en el poder legislativo y en altos cargos administrativos. Aun así la tasa de asesinatos machistas es del 6,58 por cada millón de mujeres (España del 2,44) y una de cada 10 mujeres de más de 15 años ha sido violada.

La experiencia de Noruega nos recuerda que la igualdad para ser efectiva necesita acabar, al mismo tiempo, con las desigualdades estructurales que padecen las mujeres y con el machismo; que la sociedad igualitaria que propone el feminismo no será posible sin el cambio y la implicación de los hombres, un objetivo que Noruega no ha logrado cuando quiere dar por alcanzada la meta.

“Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…”. Aunque estamos lejos de los países escandinavos en materia de igualdad, más nos vale tener en cuenta el dato para evitar errores que pueden llevarnos a una situación similar.

En 1995 hice un estudio con Josep-Vicent Marques, para el Instituto de la Mujer, sobre la posición de los hombres ante el cambio de las mujeres. La mayoría se manifestaba a favor del cambio porque reparaba agravios históricos injustificables, aunque se quejaban de su velocidad y se resistían a lo que se esperaba de ellos porque lo vivían como una pérdida de privilegios. Algunos temían que el verdadero objetivo de las feministas fuera darle la vuelta a la tortilla.

En los años siguientes la igualdad llegó a ser el discurso social hegemónico, hasta el punto de que costaba encontrar quien se opusiera públicamente y los medios de comunicación tenían que buscar personajes esperpénticos para defender el machismo en los debates. Hoy la situación es distinta, el discurso neomachista ha conseguido que amplios sectores de la población crean que la igualdad no beneficia a la mayoría sino que busca privilegios para las mujeres.

Sin duda se debe a que ellos han renovado su discurso y a que los hombres por la igualdad no hemos llegado a la mayoría de los hombres para convencerlos de las virtudes del cambio, pero no es menos cierto que las políticas públicas de igualdad se han olvidado de los hombres y este olvido ha facilitado que los neomachistas usen el disfraz de defensores de la igualdad efectiva.

Las iniciativas institucionales para ayudar a los hombres en el cambio han sido anecdóticas. Ninguna fuerza política apuesta por incorporar a los hombres como beneficiarios de las políticas de igualdad, a sus iniciativas les ha faltado el respaldo necesario y sus militantes consideran la igualdad un tema de mujeres.

Su falta de sensibilidad ante fenómenos como el fracaso escolar de los chicos, el precio que pagan niños y hombres por ir de machos por la vida, la importancia de ampliar los permisos de paternidad o la necesidad de dotar de prestigio social lo doméstico y los cuidados, son anécdotas que sumar al hecho de suprimir el Ministerio de Igualdad sin dar ni pedir ninguna explicación.

Hoy toca defender las conquistas amenazadas y luchar por una salida de la crisis que incremente el empoderamiento de las mujeres fomentando la corresponsabilidad, pero no basta con la combatividad del movimiento de mujeres, hace falta una mayoría social que incorpore a los hombres. A estos se les puede y se les debe exigir que renuncien a sus privilegios sin contraprestaciones, porque es justo y necesario, pero si queremos incorporarlos activamente al cambio hay que lograr que se sientan parte del mismo.

La igualdad y los hombres parecen como el agua y el aceite, irreconciliables pero imprescindibles en la dieta mediterránea. Los hombres, los grandes beneficiarios del Patriarcado, son imprescindibles para el cambio; su implicación dependerá de que además de justa, vean que la igualdad les beneficia y no compensa el precio que pagan por los privilegios.

Llamar cómplices a los hombres por la igualdad es un paso en la buena dirección, que reivindica el protagonismo del feminismo corresponsabilizándonos del cambio, pero refleja las resistencias a considerar aliados a quienes aportamos una perspectiva y una experiencia necesarias para el diseño y construcción de ese futuro que queremos compartido.

José Ángel Lozoya Gómez

Miembro del Foro y de la Red de Hombres por la Igualdad

Encuentro Europeo de Mujeres de Negro Sevilla

 

Mujeres de Negro de Sevilla, colectivo feminista antimilitarista, celebra los días 28, 29 y 30 de Abril del 2012 en Sevilla un encuentro de la red europea. Más de 50 mujeres de otros países europeos y al menos 20 de los territorios de nuestro estado, han confirmado su asistencia. El objetivo es el de enriquecer su análisis, respuestas y reinvindicaciones como feministas antimilitaristas y planificar acciones y su denuncia y repulsa de las políticas de la economía de guerra y sus devastadoras consecuencias.

La idea de este encuentro se gestó tras el encuentro internacional de Mujeres de Negro, celebrado en Colombia el pasado mes de agosto con el fin de fortalecer dichos encuentros con otros continentales o regionales.Será un espacio propicio para el intertambio de experiencias, dificultades, logros, necesidades y expectativas que tenemos en nuestro activísimo diario, así como profundizar en las diferentes realidades de Europa y la política militarista internacional de la UE y de las demás potencias internacionales.

 

PIDE A GALLARDÓN QUE SE RESPETE LA ACTUAL LEY DE PLAZOS EN MATERIA DE ABORTO

Las organizaciones y personas abajo firmantes queremos expresar nuestra indignación ante las afirmaciones del Sr. Gallardón en torno a la maternidad, considerándola destino forzoso, central y único para todas las mujeres, al margen de su decisión. Ideas que han sido utilizadas desde tiempos inmemoriales como justificación, para restringir los derechos y libertades de las mujeres.
Así mismo, rechazamos la derogación de la Ley Orgánica 2/2010 de 3 de marzo de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo, para volver a una versión revisada de despenalización en algunos supuestos. De nuevo, la decisión sobre si seguir o no adelante con un embarazo, no recaerá en las mujeres, sino en médicos y jueces, y el aborto volverá a ser considerado un delito, salvo supuestos, lo que nos retrotrae a la inseguridad jurídica de mujeres y profesionales de la regulación anterior.
La vuelta a una legislación “de permisos” nos alejaría de la legislación mayoritaria en los estados más desarrollados y en la mayoría de los países de la Unión Europea, en los que la interrupción voluntaria del embarazo está despenalizada y se regula a través de una ley de plazos (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Portugal, Grecia, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Lituania, Hungría o la Republica Checa, Italia y Rumanía) . Sin olvidar que los órganos de supervisión de los tratados internacionales de la ONU vienen expresado claramente que los derechos humanos de las mujeres, como el derecho a la vida, a no ser objeto de discriminación o a no ser sometida a trato cruel, inhumano y degradante, entre otros, se ven comprometidos cuando se implementan leyes y prácticas restrictivas y punitivas en relación al aborto.

  • CONTRA EL RETROCESO EN DERECHOS A LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA DE LAS MUJERES.
  • NO A LA DEROGACIÓN DE LA LEY DE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA Y DE INTERRUPCION VOLUNTARIA DEL EMBARAZO.

Ágora Feminista de Sevilla es un espacio formado por diversas asociaciones feministas. Entre ellas han firmado el manifiesto adjunto Acción en Red, Asociación AMIGA, Asociación Luna Sevilla,  Asociación María Coraje, CC.OO, Entrepueblos, Federación Cerro Amate, Federación María Laffitte, Foro de Hombres por la Igualdad, Forum de política feminista , Juventudes Socialistas, Las Cigarreras,  Marea Feminista , Mujeres Progresistas de San Jerónimo, Mujeres y Teología, Mujeres con Norte, Trevia, Fundación Maria Fulmen, U.G.T y U.S.T.E.A.

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Sabado 21 de Octubre: Fiesta Primavera Feminista en Sevilla (CSOA La Huelga)

Las compañeras de Setas Feministas organizan este sábado 21 de octubre una Fiesta de Primavera Feminista en Sevilla en la CSOA La Huelga desde las 14h para celebrar la primavera. Las actividades del evento incluirán, tal y como podéis ver en el cartel, una comida popular, la presentación de nuestro libro Re-evolucionando-Feminismos 15M, proyección del trailer de entrevistas a amas de casa en los mercados y actuaciones musicales de Alicia Murillo y José del Valle, Piramidals y DJ Peluche.

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